Comenzamos la temporada leyendo Historia de Nadas en voz alta... siempre me conmociona el esfuerzo tan grande que un niño realiza al enfrentarse al texto. Su voluntad de pequeña persona me parece titánica, y creo que nunca les repetimos lo suficiente lo bien que hacen algo tan tan difícil...
A veces es complicado saber qué leer, así que no hay nada mejor que encomendarse a los que más saben: los libreros, en este caso, en La mar de letras me recomendaron esta obra de Andrés Barba.
Cuando la franja de edad es tan heterogénea (de 5 a 7 años) el nivel lector es bastante dispar, por eso es importante seleccionar lecturas de calidad, ya que estamos haciendo un gran esfuerzo, que la recompensa merezca la pena. Este autor puede ser un buen cómplice. Con una prosa ligera plantea situaciones imposibles que tanto gustan a los niños (y a algunos adultos), así como juegos de palabras con los que pasaréis un buen rato en familia, el alcalde Doscinturones, Maderito y Jimena de la Almena, pueden ser buenos compañeros para una de estas tardes tan frías.
Y como de todo se cansa uno, podemos compaginarlo haciendo nuestra propia imprenta. No sólo resultará divertido, si no que entenderán mejor un mecanismo que se les escapa, por obsoleto y por una falta de dominio del abecedario que con esta actividad se ve reforzada.
A veces es complicado saber qué leer, así que no hay nada mejor que encomendarse a los que más saben: los libreros, en este caso, en La mar de letras me recomendaron esta obra de Andrés Barba.
Cuando la franja de edad es tan heterogénea (de 5 a 7 años) el nivel lector es bastante dispar, por eso es importante seleccionar lecturas de calidad, ya que estamos haciendo un gran esfuerzo, que la recompensa merezca la pena. Este autor puede ser un buen cómplice. Con una prosa ligera plantea situaciones imposibles que tanto gustan a los niños (y a algunos adultos), así como juegos de palabras con los que pasaréis un buen rato en familia, el alcalde Doscinturones, Maderito y Jimena de la Almena, pueden ser buenos compañeros para una de estas tardes tan frías.
ilustración de Rafael Vivas
Y como de todo se cansa uno, podemos compaginarlo haciendo nuestra propia imprenta. No sólo resultará divertido, si no que entenderán mejor un mecanismo que se les escapa, por obsoleto y por una falta de dominio del abecedario que con esta actividad se ve reforzada.

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