La tarde de hoy, el taller se ha impregnado de cosas pequeñas... empezando por los Oompa Loompa, a quien nosotros intentamos pillar in fraganti haciendo chuches, pero nada, que no hay manera.
Aquí dejo una prueba irrefutable de su existencia:
El siguiente invitado al club, ya lleva unos cuantos días entre nosotros. Y es nada más y nada menos que un secreto de un tamaño diminuto. ssssshhhhhhhh
Pero de todos los enigmas de la tarde, el tercero en aparecer ha sido el más entretenido, sin duda. Tanto que nos lo hemos pasado llevado a casa para intentar descifrar cómo es el trenzado de un papiro, más o menos así:
Espero que los padres lo hayan entendido porque tenemos que practicar en casa.
A veces me pregunto si no nos complicaremos mucho la existencia con lo fácil que sería dibujar nuestro nuestro nombre egipcio en un folio y chimpún. Pero digo yo, ¿entenderemos después igual lo difícil que era tener un trozo de papel en el Antiguo Egipto?, y lo más importante, si nos lo estamos pasando bien, ¿qué prisa tenemos?
Lo que está claro es que pringoso sí que es un rato. Porque cuando terminemos con el entramado de vendas tenemos que untarle engrudo * para que se quede pegado y duro.
* El engrudo se hace con almidón de patata (lo venden en la farmacia) y café. Se hierve junto y se deja enfriar. Te queda una gelatina con aspecto de moco maloliente. Lo que digo: pringoso.
Una cosa más: he dejado una red invisible colocada en la puerta para ver si hay suerte y se queda enganchado algún Oompa Loompa,
¿creéis que alguno saldrá?

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